Consideraciones sobre 2015

Christine Stegling, Directora Ejecutiva de la Alianza, reflexiona acerca de los avances realizados en 2015, los desafíos que tenemos por delante y la forma en que pensamos enfrentarlos.

2015 fue el tercer año de la implementación de nuestra estrategia 2013-2020: VIH, salud y derechos: sostener la acción comunitaria, que reúne los esfuerzos de la Alianza global para forjar un mundo sin SIDA.

reflectionsLa Alianza logró avances excelentes en 2015 y superó 13 de nuestros 14 hitos. Estos hitos incluyen haber brindado servicios de prevención de VIH a 1,3 millones de personas que corren mayor riesgo de contraer el VIH, lo cual representó un aumento del 30% con respecto al año anterior, y el hecho de que casi 1,2 millones de adultos y niños recibieron servicios de atención y tratamiento del VIH, un aumento del 29% en comparación con el año 2014. En el siguiente vínculo se incluyen más resultados: http://www.aidsalliance.org/our-impact

Este año marcó el inicio de una nueva era en la eliminación del SIDA. En setiembre de 2015, las Naciones Unidas adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La Alianza trabajó en estrecho contacto con muchas otras organizaciones para asegurar que se incluyera el VIH como parte de un nuevo objetivo de salud y bienestar para todos, con la meta específica de poner fin al SIDA antes del año 2030.

Sin embargo, estamos en un punto de inflexión en la respuesta global al VIH, y una Alianza fuerte resulta fundamental para responder a estos desafíos. Nuestro trabajo está lejos de haber terminado.

Todos los días nos enfrentamos con una dura realidad: miles de adolescentes y jóvenes se están infectando; los hombres homosexuales y los hombres que tienen sexo con hombres, las personas trans, los usuarios de drogas así como los trabajadores sexuales con frecuencia no cuentan con espacios seguros ni apoyo, y muchas personas que viven con VIH  están muriendo debido a que tienen acceso limitado -o directamente no tienen acceso- al tratamiento. Consideramos que el VIH sigue siendo una crisis global, pero con la reducción del apoyo financiero y la menor voluntad política resulta vital que nos centremos en crear una Alianza que esté preparada para el futuro.

A comienzos de 2016 actualizamos nuestra estrategia: establecimos objetivos nuevos y medibles, y reenfocamos nuestros esfuerzos sobre la base de los aprendizajes logrados en los primeros tres años. Nuestros programas continuarán centrándose en las comunidades más marginadas que cargan con el mayor peso de la epidemia. Nos aseguraremos de estar trabajando en los países en los que la epidemia es más grave y la respuesta, inadecuada. Nos centraremos en garantizar que a todos aquellos que lo necesiten se les ofrezca el tratamiento antirretroviral que salvará sus vidas, y que luego se les brinde el apoyo necesario para vivir una vida larga, saludable e independiente.

Realizaremos ajustes en nuestra forma de trabajar. Profundizaremos nuestra sólida alianza global. Es una alianza basada en la solidaridad y el respeto mutuo, que rinde homenaje a los principios de liderazgo del sur y responsabilidad compartida. Reforzaremos las alianzas existentes y crearemos nuevas formas de establecer alianzas que sean transparentes y agreguen valor. Sé que si hacemos esto podremos crear una Alianza que brinde lo que las comunidades necesitan.
En el corazón de la estrategia yace la ambición de generar las condiciones para lograr que las personas estén sanas y que tengamos sistemas comunitarios y de salud más fuertes, así como sociedades comprometidas e inclusivas.

El próximo año será crítico para concretar nuestra ambición, pero pensamos que lo lograremos con el continuo apoyo de todos ustedes.

ChrissiChristine Stegling
Director Ejecutivo